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Desde el corazón de una manzana

Martina Felipe Barroso


Desde muy pequeños nos han dicho que debemos comer saludable; la fruta y la verdura ayudan a nuestro cuerpo a mantenernos sanos y tener energía, pero ¿y si no fuera solo eso?
¿Y si cuando pensamos en una manzana no nos referimos a un fruto que ha caído de un árbol, sino a una señal de esperanza y de nuevos comienzos? Por ejemplo, cuando la mente maravillosa Isaac Newton vio caer uno de esos productos y en vez de quedarse quieto se hizo preguntas y se cuestionaba las razones por las cuales la manzana había caído hacia abajo y no hacia un lado o hacia arriba. Y aunque todos nosotros sepamos que fue por la fuerza de la gravedad, este cuento tiene la moraleja de nunca quedarse con lo primero que ves, de indagar y cavar lo más profundo en nuestros pensamientos y sueños. Y aquí es cuando aparezco yo. Con tan solo doce años, la pequeña Laila Suárez hizo el gran descubrimiento de su vida. Llevaba unos meses en los que ni yo me reconocía; había perdido a mi familia en un accidente y lo único que me quedaba era la granja y mi perro Quiqui. Me veía perdida en un mundo de oscuridad, pensaba que no habría salida, pero al contrario, sí la hubo.
Pasé las primeras semanas extrañando a mis seres queridos, perdida en las lagunas de mi mente que no me dejaban escapar; debía resolver mi vida yo sola a una edad muy temprana y desde un principio no sabía ni lo que quería hacer en un futuro, ¿cómo iba a saber qué hacer sin mi familia?
Tenía que construir una nueva vida y un futuro sin la gente que llevaba doce años a mi lado. Como todos pensamos, no me creía capaz, pero detrás de la lluvia siempre sale un arcoíris, detrás de cada llanto hay una sonrisa, detrás de cada semilla que plantamos florece un árbol fuerte y bello y, al final de cada recaída, hay una persona que ha estado creciendo y floreciendo gracias a todas las experiencias del pasado.
Después de meses dejándome la piel en recomponer mi hogar, en hacer feliz a mi gente aun sabiendo que ya no estaban ahí y de haber pasado parte de mi tiempo en mi propio infierno, me di cuenta de algo. Mientras paseaba a mi mascota por los prados, vi a lo lejos un manzano gigantesco con sus frutas tan relucientes como la última vez que lo había visto. Así es, ya había estado aquí antes; de hecho, recuerdo venir con mis hermanos desde pequeños a jugar bajo sus diminutas ramas y ver cómo, al cabo de los años, a pesar del tiempo y de los factores, aquel árbol seguía siendo tan maravilloso como el primer día que lo vi.
Fue en ese instante en el que me paré y me puse a pensar en cuánto podían cambiar las cosas de un momento a otro, vi mi vida pasar por mis ojos como una estrella fugaz y comparé el simple hecho de la vida de una manzana con la mía. Empiezas plantando la semilla y ves como crecen sus raíces y sus ramas haciendo que poco a poco se expanda el tronco y así poder finalmente dar vida a un resultado de resiliencia y fuerza, así que ¿por qué centrarme en la oscuridad cuando hay luz que me rodea a diario?

DESCRIPCIÓN

Imagínate perder a toda tu familia en un accidente cuando eres una adolescente, en esa época en la que tus emociones y sentimientos son lo único que tienes y además están a flor de piel. Te encuentras dentro de un hoyo muy profundo del que no sabes si algún día podrás salir y lo único que te queda es la casa donde vivías con miles de recuerdos que jamás olvidarás.


INSPIRACIÓN

A pesar de no haber tenido ninguna fuente de inspiración principal, al sentarme a escribir me han llegado las ideas como bombas y finalmente he desarrollado una pequeña historia con sus ejemplos de inspiración en los que me he inclinado, como han sido el descubrimiento de Isaac Newton, el ciclo de un manzano y sus frutos y las historias de películas en las que el protagonista se queda solo, pero al cabo del tiempo ve la manera en la que sopesar sus pensamientos y ver el lado positivo de la vida.